Introducción.
El presente libro busca compartir algunas notas y reflexiones personales sobre el relato de la creación, que se conoce como el «Toledot de la Creación», el que abarca Génesis 1:1 hasta la primera parte del 2:4.
Para los que no saben, en las Escrituras no existían los números de capítulos ni los de versículos. Estos no formaron parte del Texto bíblico original. Históricamente, estos fueron añadidos muchos siglos después, con fines prácticos (lectura, estudio, copia y referencia). El proceso ocurrió en dos etapas distintas. La primera está relacionada a los capítulos y ocurrió en el siglo XIII. Esta etapa se atribuye a Esteban Langton, arzobispo de Canterbury, aproximadamente entre 1205 y 1227 d. C. Langton creó esta división para facilitar el estudio académico. Esto lo realizó en manuscritos de la Biblia latina (Vulgata). Estas divisiones se difundieron rápidamente en universidades medievales y entre copistas. Posteriormente estas divisiones fueron adoptadas también manuscritos hebreos y griegos. Antes de esto el Texto se copiaba de manera continua o con divisiones mayores (parashot en hebreo, secciones en griego), pero no capítulos numerados.
La división en versículos ocurre en siglo XVI y ocurre en dos hitos importantes. El primer hito está relacionado al Antiguo Testamento, y se originó con los masoretas judíos (siglos VI–X d.C.), que establecieron divisiones textuales precisas que posteriormente facilitaron la numeración de versículos. El segundo hito tiene que ver con la numeración moderna de versículos y fue introducida por Robert Estienne (Stephanus), impresor y erudito francés. Esto ocurrió en el año 1551 d.C. En una edición del Nuevo Testamento griego, donde se estableció la numeración de versículos. Luego esto se aplicó a toda la Biblia. Su sistema fue rápidamente aceptado, incorporado en la Biblia de Ginebra (1560) y adoptado después por casi todas las traducciones.
Por todo esto, en este libro no se abarca sólo el capítulo 1 de Génesis; pues, originalmente, el relato de la creación incluye los primeros cuatro versículos del capítulo 2.
Se podrá notar en este libro que las cosas tratadas no corresponden a una exégesis versículo por versículo, pues como el título lo señala, son las reflexiones y notas del autor sobre el primer toledot de Génesis. Estas notas y reflexiones son variadas, las que el autor consideró importantes de presentar y poner a disposición de los creyentes en Cristo, sobre todo cuando se considera el contexto histórico del autor de Génesis y su relación con el juicio a los dioses paganos señalado por Dios en Éxodo 12:12.
Otra cosa relevante, es que el autor enfatiza que este relato de la creación no tiene por objetivo principal las cosas creadas, sino al Creador. Este revela de Sí mismo cosas interesantes que se dejan ver a través de asuntos gramaticales y de sintaxis que deben sí o sí llamar la atención de los cristianos respecto a quién y cómo es Dios.
Si bien se hace uso de otras secciones de las Escrituras, el autor evita incluirlas exhaustivamente, por lo que está consciente de que al lector bíblico le pudiera parecer que en algunas cuestiones se podrían haber presentado más pasajes y evidencias internas respecto a temas como la pluralidad personal de Dios, entre otros. Para los que tengan esta impresión, el autor tiene otras publicaciones más detalladas respecto a Teología Bíblica y Bibliología, además de otras en desarrollo, como Cristología Bíblica, las que pueden consultar en www.equipamientocristiano.cl.
No está demás señalar que todas las citas bíblicas serán tomadas desde la versión Reina-Valera de 1960, a no ser que se indique lo contrario en alguna cita. Con este marco introductorio y para ya finalizar, leamos el relato de la creación:
“1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. 4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. 5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.
6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. 7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. 8 Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.
9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. 10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. 11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. 12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. 13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.
14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, 15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. 16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. 17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, 18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. 19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.
20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. 21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. 22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. 23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.
24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. 25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. 26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.
2:1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. 2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. 3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. 4 Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados”
