Las influencias del naturalismo en la «Teoría de la Brecha».

Otra cosa que considero importante de señalar en estas notas y reflexiones personales sobre el relato de la creación es una teoría que hemos escuchado acerca de la caída de los ángeles y la extinción de los dinosaurios.

Esta teoría que se presenta como la revelación de un gran misterio, es conocida como la «Teoría de la Brecha» (Gap Theory en inglés), la que señala una brecha de tiempo importante entre el versículo 1 y 2 de Génesis 1. Según esta teoría Génesis 1:1 describe una creación original perfecta, la que se ve afectada por una catástrofe asociada a la caída de Lucero. Exegéticamente, esto lo relacionan a la frase hebrea “הָיְתָ֥ה תֹ֨הוּ֙ וָ בֹ֔הוּ” (jayá tóhu va-vóhu), donde se indica que la frase jayá más que expresar “estaba”, debería ser traducida como “llegó a estar”. La teoría impone una traducción posible pero contextualmente injustificada. En otras palabras, se plantea que Dios creó los cielos y la tierra de forma perfecta en el versículo 1, pero el desorden y el vacío vinieron a ser la consecuencia de la caída de los ángeles que, al ser expulsados, cayeron a la tierra y ocasionaron una gran catástrofe[1]. Todo esto ocurrió en una brecha de tiempo que pudiera ser de millones de años, implícita entre el versículo 1 y 2.

Con todo esto se señala que la tierra llegó a estar o se tornó desordenada y vacía producto del juicio de Dios sobre los ángeles, lo que implica que, desde Génesis 1:3 en adelante, Dios estaba recreando o restaurando la tierra y el desorden causado por la caída angelical.

Es importante que los lectores de las Escrituras sepamos que históricamente esta teoría no es antigua, ni tampoco es judía, no pertenece al cristianismo de la era patrística, no es parte de la teología de la Reforma y no aparece en ningún lugar anterior al siglo XIX. En definitiva, podríamos decir que el judaísmo y la teología cristiana histórica nunca interpretaron una brecha pre-adámica, lo que apareció a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. En este punto debemos señalar que no solo es importante saber quién o quiénes fueron los primeros en promover esta teoría, sino el por qué y cuál fue el motivo por el que surgió.

Resulta que a finales del siglo XVIII, la geología comenzó a abrazar las ideas propuestas por el naturalismo[2]. La ciencia emergente, queriendo desligar el universo de la cosmovisión religiosa y judeocristiana de su origen, comenzó a proponer una serie de teorías que conformaban el paradigma naturalista. Podríamos decir que, la Teoría de la Brecha, apareció entre los cristianos en respuesta a la presión cultural y académica por acomodar la Biblia a la geología naturalista, con el fin de no contradecir a la ciencia que nacía. Esto ocurrió antes de Darwin, pero es el mismo paradigma naturalista que él heredó.

Entonces, esta teoría surgió debido al naturalismo geológico (que allanó el camino al darwinismo) y el primero en proponerla, considerado “padre” de la teoría, fue el pastor escocés Thomas Chalmers (1780-1847). Este reaccionó principalmente al uniformitarismo[3] de James Hutton y al clima geológico emergente que proponía para la tierra millones de años de existencia. Sin duda que una de las principales intenciones en todo esto, se resume en querer expulsar a Moisés de la geología. El pastor Chalmers, por tanto, buscó una armonización entre la Biblia y la geología naturalista, tratando a esta última como autoridad científica. De alguna manera observamos que en vez de examinar la geología a la luz de la Palabra de Dios, se examinó y cuestionó la Palabra de Dios a la luz de la geología naturalista.

Bíblicamente, para proponer esta teoría se apela a los siguientes pasajes:

“La tierra estaba [jayá] desordenada y vacía” (Gn 1:2).

La teoría traduce esto de la siguiente manera:

“La tierra se volvió desordenada y vacía”.

Y también se apoya en otros pasajes, tales como:

  • Isaías 45:18, donde respecto a la creación de la tierra se dice: “no la creó en vano [tóhu] sino para ser habitada”.
  • Jeremías 4:23, donde aparece la frase hebrea “tóhu va-vóhu” relacionada al juicio divino.
  • Ezequiel 28 e Isaías 14, dónde se deduce la caída de Lucero, quien por causa de su rebelión se volviera Satanás.

Sin duda que la caída de Lucero y un tercio de los ángeles es un asunto bíblico que creemos; no obstante, situarla entre Génesis 1:1-2 es algo que debemos cuestionar, ya que en primer lugar no surgió de la exégesis hebrea o de la tradición judía, tampoco de la teología cristiana histórica, no fue algo tratado por los llamados “padres de la iglesia”, ni fue algo considerado por los reformadores. Más bien, es una teoría que surge por causa de que la comunidad científica que abrazaba una geología naturalista, la cual afirmaba que la tierra tenía millones de años. Y para evitar conflictos entre Biblia-geología se inventó una brecha para meter estos millones de años entre Génesis 1:1 y 1:2.

Creo innecesario y además peligroso presentar esta teoría como si fuera algo de la revelación de Dios, puesto que con el fin de conciliar la Biblia con posturas naturalistas que por definición son contrarias a la fe cristiana, se expone a la Palabra de Dios a cuestionamientos internos y acusaciones de contradicción. Por ejemplo, si hubo una creación pre-adámica la cual sufrió la muerte, entonces Romanos 5:12 es un error absoluto:

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”

Significa que la muerte entró al mundo (gr. kósmos) antes que Adán y, por tanto, Pablo se equivocó, lo que implica que la Biblia no es verbal y plenariamente inspirada.

Por otro lado, significa que pudieron existir un hombre y mujer pre-adámicos, por lo que las expresiones de Pablo que señalan a Adán como “el primer hombre” son falsas (1Cor. 15:45, 47); pues Adán no fue el primero hombre ni Eva la primera mujer.

Como verán, por hacerle concesiones al naturalismo se expone la Palabra de Dios a cuestionamientos innecesarios, los que claramente vienen por querer agradar a los hombres antes que a Dios. Por tanto, no podemos atribuirle a la Teoría de la Brecha verdad fundamental, esto no nos hace más escriturales, ni más espirituales, ni más razonables, ni menos religiosos, ni enemigos de la ciencia, ni tampoco es la revelación de un gran misterio bíblico. Simplemente es innecesario.


[1] Algunos creen firmemente que fue en ese momento que se ocasionó la extinción de los dinosaurios.

[2] Doctrina que considera la naturaleza como único referente de la realidad y que, consecuentemente, intenta explicar esta sin recurrir a lo sobrenatural o a lo trascendente.

[3] El uniformitarismo es una teoría fundamental en geología que establece que los procesos naturales que moldean la Tierra hoy (como la erosión, sedimentación, vulcanismo) son los mismos que han actuado de forma gradual y constante a lo largo de toda la historia geológica, resumido en la frase «el presente es la clave del pasado». Propuesto por James Hutton y popularizado por Charles Lyell, explica que los grandes cambios geológicos ocurren por la suma de pequeñas acciones repetidas durante larguísimos períodos, oponiéndose al catastrofismo que postula eventos repentinos y globales.