Las 10 plagas y el juicio a los dioses.
Permítanme en este capítulo, hacer un recorrido general de las plagas y mostrarles a qué dioses egipcios estaban relacionadas:
- El agua convertida en sangre (Ex. 7:14-25): El elemento atacado fue el río Nilo que para los egipcios del contexto, estaba relacionado a los dioses Hapi (dios del Nilo, proveedor de vida) y Khnum (protector de la fuente del Nilo). De esta manera YHVH transforma en muerte lo que Egipto creía como fuente de vida, revelando que no era Hapi, sino el Dios de los hebreos quien controla las aguas y desde donde nace la vida. Estos dioses fueron juzgados como falsos por YHVH.
- Las ranas (Ex. 8:1-15): Para los egipcios la rana era un animal sagrado, representante de Heqet (diosa rana, asociada a la fertilidad y el nacimiento). Lo que Dios hizo fue tremendo, pues saturó el país con el animal venerado. Ante esta plaga los egipcios no pudieron hacer nada. Aquello que para ellos era sinónimo de fertilidad y nacimiento, terminó siendo putrefacción y fastidio. Su diosa no pudo quitarles de encima dicha plaga, sino que tuvieron que rogar a Moisés para que el Dios de los hebreos ordenara la retirada de estos anfibios. De esta manera Dios juzgaba la falsedad de sus creencias.
- Los piojos (Ex. 8:16-19): Desde el polvo de la tierra Dios levantó los más detestables piojos para afligir a los egipcios. La religión de Egipto tenía por dios de la tierra a Geb y los sacerdotes que, además practicaban la magia, pensaban que lo ocurrido eran simples trucos que ellos podían reproducir. Sin embargo, no pudieron reproducir esto y se dieron cuenta que aquello iba más allá de ser un truco, era el “dedo de Dios” (Ex. 8:19). De esta manera el Dios de los hebreos mostraba Su poder y autoridad sobre los elementos, además de humillar el sacerdocio egipcio.
- Las moscas (Ex. 8:20-32): Esta plaga y juicio de Dios, no estaba dirigido precisamente a un dios en particular, sino a una de las creencias más divulgadas en Egipto: Ma’at, el supuesto orden cósmico. De alguna manera, este orden estaba en manos del Faraón, quien era su garante; no obstante, las “moscas molestísimas” (Ex. 8:24) que afectaban solo a los egipcios y no así a los hebreos, mostraban la falsedad de sus creencias. Con todo esto, Dios le demostraba al Faraón que Él era el Señor de la tierra y no había ninguna injerencia humana, ni de alguna divinidad, que mantuviera algún tipo de orden cósmico que librara del caos a los egipcios, más que el favor de YHVH.
- La plaga en el ganado (Ex. 9:1-7): Este fue el juicio a Apis (toro sagrado), a Hathor (diosa vaca, madre divina), a Mnevis (toro sagrado de Heliópolis). Dios destruye lo que Egipto consideraba encarnaciones divinas. La caída de Apis es un golpe directo a la estructura religiosa y económica del reino egipcio. Dios los juzga como falsos dioses y los humilla delante de toda la nación, haciendo distinción entre el ganado egipcio y el ganado de los hebreos.
- Las úlceras (Ex. 9:8-12): Este juicio de Dios fue para las divinidades egipcias que estaban relacionadas a la salud. Sekhmet (diosa de plagas y enfermedades) e Isis (diosa de la curación). Los sacerdotes eran considerados sanadores representativos de las divinidades; sin embargo, ni siquiera pueden presentarse ante Moisés, quedando despojados de su autoridad porque ellos mismos se encontraban enfermos. Tanto en esta como en las otras plagas, Dios mostró con precisión Su poder, guardando a los hebreos y haciendo distinción entre estos y los egipcios. Los juicios de Dios demuestran la falsedad de los dioses de Egipto y revelaban a todos que el Dios de los israelitas es verdadero y único.
- El granizo y fuego (Ex. 9:13-26): Este fue el juicio de YHVH para demostrar la no-existencia de los dioses relacionados al cielo y a los elementos atmosféricos, como Nut (diosa del cielo), Shu (dios del aire), Tefnut (diosa de la humedad) y Seth (dios de las tormentas). Ninguno de estos pudo hacerles frente a los designios de YHVH, afectando así cosechas y el clima. Dios se muestra como el Señor de todos los elementos, sin intermediarios ni funcionarios delegados.
- Langostas (Ex. 10:1-20): Este juicio afectó la agricultura de Egipto y Dios mostró la falsedad de los dioses Seth (tormentas y desastres), Nepri (dios del grano) y Min (dios de la fertilidad y cosecha). A Dios le bastó usar las langostas para demostrar que eran falsos dioses y la ignorancia de los egipcios. La agricultura egipcia, supuestamente, estaba bajo la protección de estos dioses agrícolas que no pudieron hacer nada ante YHVH.
- Tinieblas (Ex. 10:21-29): Este juicio de Dios fue para Ra (dios sol, principal de Egipto), Horus (dios del cielo y la luz), Atón (disco solar divinizado). La oscuridad total mostraba que la principal divinidad egipcia (Ra) era absoluta impotente ante el Dios de los hebreos. Este fue sin duda uno de los juicios más importantes, un golpe directo al corazón del culto egipcio.
- Muerte de los primogénitos (Ex. 11 y 12): Este fue el juicio de Dios a la base del reino de Egipto, donde se juzgó la vida, el linaje y la herencia. Donde se juzgó al ser humano como un simple mortal impotente ante Dios. Faraón mismo (considerado hijo de Ra y semidivino), Osiris (dios de la vida, de la resurrección y de la continuidad de la vida), Isis (protectora de los niños, de la maternidad y magia), Min y Bes (protectores del hogar y asociados a la fertilidad). Con este juicio, Dios golpeó el núcleo del sistema teológico, político y cultura de los egipcios, mostrando que Faraón no era hijo divino, que Ra no protegía la casa real y que Isis no guardaba a los hijos, ni siquiera al hijo más importante del reino. La muerte del primogénito real vino a ser un juicio contundente y severo contra toda la cosmovisión de Egipto, la nación más poderosa y próspera de aquel entonces. Con uno de los ejércitos más fuertes y preparados de aquella región.
Como verán, todas las plagas que registra Éxodo no eran solo para la liberación del pueblo hebreo, sino que Dios se revelaba en estos como el único Dios verdadero, juzgando a todos los falsos dioses de Egipto.
Adicionalmente, un asunto relevante es que la potencia de los dioses paganos se reflejaba en las victorias y poder de sus ejércitos. El Dios de los israelitas no necesitó de ejército alguno para terminar con el ejercito de Faraón. Los hebreos fueron liberados sin haber levantado una espada. Esto, sin duda, tiene una relevancia importante para el relato de la creación. Lo que a continuación, revisaremos.
