A imagen y semejanza de Dios.

Un asunto adicional que quisiera hacer notar es lo importante de los versículos 26 y 27 en la revelación personal y ontológica de Dios que podemos ver en la sintaxis[1] gramatical utilizada. Me refiero a que a través de la creación del ser humano, Dios revela de Sí mismo una singularidad esencial y una pluralidad personal, que es muy importante considerar.

Anteriormente mencioné lo de Elohim, Elohim Alef-Tav y del Espíritu de Elohim, queriendo sacar a colación la pluralidad personal de Dios. Ahora quisiera sumar a esto, los detalles sintácticos que encontramos en estos versículos y que se relacionan con lo mismo. Estos detalles son bastante reveladores al momento de hablar de un solo Dios en una pluralidad de Personas que, claramente, son reveladas por el Hijo mismo en el Nuevo Testamento. Me refiero a Mateo 28:19, donde se registran las siguientes palabras dichas por el Señor Jesús:

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”

Noten que sin parábola o lenguaje figurado de por medio, el Señor se refirió a diferentes personas (pluralidad), reveladas en un mismo nombre (singularidad). Algo que, desde Génesis 1 ocurre y que quisiera destacar aquí, veamos:

“26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”

El versículo 26 conjuga el verbo «hacer» utilizando la primera persona del plural (nosotros), por lo que leemos: “dijo Dios: Hagamos” y, por si esto fuera poco, en su construcción aparece el posesivo de la primera persona del plural en dos oportunidades, diciendo: “a nuestra”. Como anteriormente vimos, los rabinos y los unitarios señalan que esta es una interacción de Dios con los ángeles, lo que Proverbios 8 descarta, pues es la Sabiduría personificada (el Verbo de Dios) la que se presenta como co-creadora y no los ángeles. Por otro lado, vimos que Job 38:7 muestra a los ángeles como simples espectadores del Creador. En definitiva, Dios habla en un plural inclusivo y no se refiere ni dirige a los ángeles.

Aquí aparecen unas curiosidades gramaticales que vale la pena estudiar. Como hemos visto ya, la terminación –im en el hebreo es un plural de connotación masculino, que al ser utilizado en la palabra elohim, cuando no se refiere a YHVH, se traduce en plural numérico, es decir: dioses, jueces (Ex. 20:3; 21:6; 22:8-9; Sal. 82:1).  Los judíos señalan que esta pluralidad numérica no aplica a YHVH debido a que el título cuando se relaciona con Dios gramaticalmente siempre es acompañado por un verbo en singular, por lo que se apela a un plural de intensidad. Sin embargo, en Génesis 1:26 vemos que el título “Elohim” atribuido a YHVH aparece junto al plural del verbo hacer: “Hagamos”. Y por si fuera poco, encontramos el posesivo de la primera persona del plural usado dos veces: «a nuestra«. Con esto vemos que la regla gramatical que se intenta presentar como absoluta tendría excepciones que implican una pluralidad numérica referida a YHVH, y no de intensidad.

Adicionalmente debemos señalar que no se puede apelar a una pluralidad mayestática, ya que no existe en el contexto histórico de Moisés y sería considerado un anacronismo semántico. Esto significa que en Génesis 1:26 YHVH se está revelando como una pluralidad personal, lo que se enfatiza con los detalles que continúan.

Entonces, Elohim se propone hacer (“hagamos”) al hombre a su (“nuestra”) imagen y conforme a su (“nuestra”) semejanza. Esto perfectamente nos permite inferir que Elohim, en un plural intradivino que involucra a más de una Persona, planifica y se dispone a crear al ser humano conforme a una imagen semejante a la de Dios. Obviamente en esto se incluye la dignidad personal, la capacidad volitiva, la operación creadora de la mente, la interrelación personal y fraternal, entre otras cosas. Pero aparte de todo esto, el versículo 27 nos permite deducir algo que nos relaciona con Dios respecto a la revelación personal y ontológica que hace de Sí mismo, mostrando una singularidad inherente a una pluralidad de personas. Esto lo hace utilizando una sintaxis gramatical que debemos detenernos a considerar.

En primer lugar, el Espíritu Santo habla en singular del hombre, diciendo:

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó”

Noten que se refiere al hombre en singular y a su origen también de forma singular (“lo creó”). Después de esto, saliendo del singular entra a un plural numérico señalando:

“[…] varón y hembra los creó.”

Vemos que de la singularidad del hombre, pasó a la pluralidad de las personas (“varón y hembra”), aplicándoles el verbo «crear» a cada uno por separado, indicando que “los creó”. Por favor, pongan atención a la sintaxis de estos versículos, pues se habla en singular de la creación del ser humano (“al hombre”, “lo creó”), y luego hace un cambio en su sintaxis para referirse en plural a dos personas distintas (“varón y hembra los creó”). Con esto vemos que el hombre creado por Dios (el ser humano), ontológicamente es una entidad singular incluyente, en la que co-existen dos personas distintas, con personalidades independientes, relacionables entre sí. Y si me permiten ir un poco más allá en el Texto, quisiera que leyéramos Génesis 5:1-2 para ver como Dios denomina a la entidad singular que co-existe en dos personas distintas y complementarias:

“1 Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo. 2 Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados.”

Podrán notar que aquí la sintaxis gramatical respecto a una singularidad ontológica y una pluralidad numérica personal se mantiene. Dios creó al hombre (en singular) a Su semejanza. Este “hombre” co-existe en dos personas creadas: “Varón y hembra”. Y no solo esto, sino que Dios le puso nombre al ser que creó como una unidad compuesta: “Adán”. Por tanto, sin incurrir en error de sintaxis el Texto bíblico nos dice que Dios “llamó el nombre [singular] de ellos [plural] Adán”. ¿No es semejante esta expresión bíblica a la que encontramos en Mateo 28:19? “Bautizándoles en el nombre [singular] del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo [pluralidad de personas]”.

Con esto pretendo llamar la atención a la verdad bíblica de que nuestro Dios se ha revelado como un solo Dios ontológicamente, no dioses, sino un solo Dios en el que subsisten tres Personas. El nombre de ellos es YHVH, ellos son Elohim, una sola esencia y singularidad ontológica, subsistente en tres Personas: el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo. Por eso Dios habla en plural, por eso nos enseña a amar, por eso el ser humano compone familia y relaciones personales; porque todas estas cosas nos hacen semejante a Elohim.


[1] Parte de la gramática que estudia el modo en que se combinan las palabras y los grupos que estas forman para expresar significados, así como las relaciones que se establecen entre todas esas unidades