El Creador y la desmitificación pagana.
Cuando tenemos presente el autor, su formación y todo lo que hemos señalado anteriormente, nos damos cuenta de que Génesis 1:1 al 2:4a no es solo el relato de la creación, sino la revelación clara respecto a que solo hay un Dios verdadero y, el resto, son criaturas y cosas creadas.
Podríamos decir que a través de este toledot, Moisés no solo estaba registrando la revelación del Creador, sino que mostrándoles a todos que lo que adoraban los egipcios no eran más que mitos, además de la adoración a las criaturas antes que al Creador. Tal como miles de años después escribiera el apóstol Pablo respecto a las civilizaciones humanas, diciendo:
“24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.” (Ro. 1:24-25).
Ahora bien, Moisés no solo negaba la existencia de Ra, sino que lo rebajaba a la categoría de una simple lumbrera impersonal, a la que Dios todopoderoso creó sólo con ordenarlo verbalmente y para cumplir ciertas funciones cosmológicas.
Con todo esto Moisés, aparte de revelar al Creador omnipotente, increado, inmaterial, omnisciente y eterno, revelaba que Dios es antes que todo y no hay lucha entre dioses. Que el Dios verdadero crea simplemente con Su Palabra, no usa materia divina ni cuerpos de dioses derrotados. Desmitificó la naturaleza y sus fenómenos, mostrando que Egipto adoraba a la creación y no a Dios quien creó todo. El profeta, de esta manera, resaltó la soberanía del Creador mostrando que nada de lo creado posee divinidad. La desmitificación de la naturaleza, por lo tanto, la originó el mismo Dios que reveló a Moisés estas cosas. Todo esto es bastante interesante de considerar, pues en cada día relatado de la creación, vemos la desmitificación de la naturaleza y refutación de los dioses paganos. En otras palabras, Moisés no solo se encargó de sacar al pueblo de Israel de Egipto, sino también de divulgar la verdad sobre Dios, el único Creador, Increado y Eterno.
Vamos a observar esto rápidamente, haciendo un recorrido panorámico por cada uno de los días relatados en Génesis 1 y como esto revelaba al Creador, desmitificando la naturaleza de las creencias egipcias:
- En el día 1 Dios crea la luz (Gn. 1:3): Aunque la luz no es personificada en el Texto, en Egipto la luz y el sol estaban ligados. Para la cosmovisión egipcia el sol era la representación de su dios principal dentro del panteón (Ra). Este era el dios del sol, fuente de vida, dador de luz. En el relato de la creación, el Espíritu Santo declara que la luz existe antes que el sol, lo cual rompe la idea de que Ra es origen de la vida, llevando al sol a ser producto de la orden de Dios y no en primer lugar.
- En el día 2 Dios establece el firmamento (Gn 1:6-8): Dios separa las aguas y crea el firmamento. Para los egipcios Nut era la diosa del cielo, representada como una mujer arqueada sobre la tierra. Shu, por otro lado, era el dios del aire. Tefnut era la diosa de la humedad. El firmamento egipcio era un ser divino, pero Dios revela que esto no es más que un mito, pues el firmamento es revelado como creación del Dios de los hebreos, como algo que no tiene personalidad ni es divino.
- En el día 3 Dios hizo la tierra, mares y vegetación (Gn. 1:9-13): Dios reúne las aguas, aparece la tierra y produce plantas. Para los egipcios todo esto estaba relacionado a Geb (dios de la tierra), asociado a la fecundidad de todas las cosas vivas. Taweret estaba asociada con fertilidad. Osiris por otro lado, estaba ligado a vegetación y renacimiento, se creía que hacía crecer la vegetación. Génesis, no obstante, revela que la tierra y la vegetación no son dioses, ni seres personales, sino productos de la Palabra de Dios, quien mostró a través de terribles plagas que todas aquellas cosas egipcias, no eran más que mitos.
- En el día 4 vemos que Dios crea al sol, la luna y las estrellas (Gn. 1:14-19): Algo interesante aquí es que Moisés evita llamarlos “sol” y “luna”, ya que aquellas denominaciones estaban muy cargadas religiosamente, por lo que simplemente las llama “lumbrera mayor” y “la menor”. De esta manera señalaba que eran cosas creadas y no dioses. Aquí vemos la desmitificación de Ra (Re) y Aton, dioses del sol, además de Horus (asociado con el cielo y el sol), Khonsu (dios de la luna), Thoth (también asociado con la luna), Nut (protectora de las estrellas), Sopdet (Sirius, estrella divinizada esencial para el calendario y el Nilo). De esta manera se desmitificaban los astros que, en Egipto, eran seres divinos. Lo que realiza Génesis es mostrar que solo eran cosas creadas por Dios para dar luz, marcar tiempos, servir al ser humano y que no tenían personalidad, ni menos, divinidad.
- En el día 5 vemos que Dios ordena la existencia de peces y aves (Gn. 1:20-23): Vemos a Dios crear criaturas marinas y aves, lo que es bastante desmitificador para la cosmovisión egipcia, puesto que ellos creían en Sobek (dios cocodrilo relacionado al Nilo), Hatmehit (diosa pez), Amon (en algunos cultos, dios ganso), Bennu (ave solar, relacionada al ave Fénix). Moisés quita la divinidad del Nilo y sus criaturas, enfatizando al Creador y mostrando que estas son creadas y no creadoras.
- Por último, en el día 6 vemos a Dios crear animales terrestres y al ser humano (Gn. 1:24-31): Dios crea animales y luego al hombre, y de ninguna manera los diviniza ni ordena la veneración de estos. Con esto Moisés desmitifica a Apis (toro sagrado), muy importante, asociado con fertilidad y fuerza, ligado también a Osiris. Esto explica por qué Israel intentó volver a este ídolo en Éxodo 32. También descarta la existencia de Anubis (dios con cabeza de chacal), de Bastet (diosa gata), de Hathor (diosa vaca), de Seth (asociado a animales desérticos), de Taueret (diosa hipopótamo). Respecto al ser humano, los faraones eran considerados hijos de Ra, y seres parcialmente divinos; pero en Génesis, el hombre es creado a imagen y semejanza de Dios, no es un dios, sino servidor del Creador. Con todo esto, se desmitifica la adoración de los animales, y se presentan bajo el dominio del hombre, y no como divinidades que deban adorarse. Lo mismo el ser humano, pues tanto el Faraón como los esclavos hebreos, venían todos de una misma sangre, de un primer hombre.
Podrán notar, entonces, que el capítulo 1 de Génesis no solo es el relato de la creación, sino la revelación del Creador y la desmitificación de las religiones paganas como la egipcia.
