{"id":759,"date":"2024-02-26T16:51:11","date_gmt":"2024-02-26T20:51:11","guid":{"rendered":"https:\/\/equipamientocristiano.cl\/wp\/?p=759"},"modified":"2024-02-28T09:07:42","modified_gmt":"2024-02-28T13:07:42","slug":"lectura-primera-hechos-242","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/equipamientocristiano.cl\/wp\/?p=759","title":{"rendered":"LECTURA PRIMERA: HECHOS 2:42."},"content":{"rendered":"<blockquote><p>\u00abY perseveraban en la doctrina de los ap\u00f3stoles, en la comuni\u00f3n unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n<p>La vida cristiana del primer siglo, entre los santos de Jerusal\u00e9n, ten\u00eda como caracter\u00edstica principal el que <strong>constantemente<\/strong> y con <strong>absoluto compromiso<\/strong>, se participaba de cuatro cosas fundamentales para la vida de todo creyente en el Se\u00f1or Jesucristo. Estas cosas son f\u00e1cilmente identificables en el vers\u00edculo que encabeza esta lectura y que podemos identificar en las siguientes palabras:<\/p>\n<ol>\n<li><strong>Doctrina de los ap\u00f3stoles.<\/strong><\/li>\n<li><strong>Comuni\u00f3n unos con otros.<\/strong><\/li>\n<li><strong>Partimiento del pan.<\/strong><\/li>\n<li><strong>Oraciones<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La palabra \u00abdoctrina\u00bb que aparece en <strong>Hechos 2:42 <\/strong>es una expresi\u00f3n griega que com\u00fanmente se translitera como <em>didaj\u00e9 <\/em>o <em>didak\u00e9<\/em> (gr. \u03b4\u03b9\u03b4\u03b1\u03c7\u03b7\u0301) y que se debe entender en el contexto b\u00edblico como <strong>instrucci\u00f3n<\/strong> y <strong>ense\u00f1anza<\/strong>. Quiere decir que los primeros cristianos constantemente estaban recibiendo instrucci\u00f3n y ense\u00f1anza de parte de los ap\u00f3stoles; quienes hab\u00edan visto, o\u00eddo y palpado al Se\u00f1or Jesucristo (1Jn. 1:13). El libro de Hechos nos se\u00f1ala, adem\u00e1s, que la <strong>doctrina de los ap\u00f3stoles<\/strong> ten\u00eda como tema principal al Se\u00f1or Jesucristo, se\u00f1alando lo siguiente:<\/p>\n<blockquote><p>\u00ab\u2026 todos los d\u00edas, en el templo y por las casas, no cesaban de ense\u00f1ar y predicar a Jesucristo.\u00bb (Hch. 5:42)<\/p><\/blockquote>\n<p>Con esto entendemos que la ense\u00f1anza y predicaci\u00f3n cristiana de los ap\u00f3stoles ten\u00eda por tema principal al Se\u00f1or Jes\u00fas. Comprendemos con esto el <em>cristocentrismo<\/em> del mensaje de los ap\u00f3stoles y que se impart\u00eda frecuentemente a los primeros cristianos, en las afueras del templo jud\u00edo y por las casas de los que abr\u00edan sus hogares. Los cristianos cada d\u00eda y con suma responsabilidad, eran instruidos, ense\u00f1ados y adoctrinados en la fe que era dada a los santos (Jud. 1:3). Hab\u00eda hambre por saber, por conocer, por o\u00edr a los que vieron, oyeron y palparon al Se\u00f1or. Esto es importante tenerlo claro, pues los ap\u00f3stoles no eran fundadores de una nueva religi\u00f3n jud\u00eda o de alg\u00fan movimiento filos\u00f3fico, ellos eran <strong>testigos <\/strong>de las ense\u00f1anzas, muerte y resurrecci\u00f3n de aquel var\u00f3n jud\u00edo que se les manifest\u00f3 como el Mes\u00edas, y que separa la historia en un antes y despu\u00e9s. Var\u00f3n que no solo predic\u00f3, sino que mediante prodigios y se\u00f1ales demostr\u00f3 que era el Hijo de Dios, el Verbo manifestado en carne y cuya resurrecci\u00f3n fue el testimonio p\u00fablico de que esto era verdad (Mt. 16:16; Jn. 1:1-14; Ro. 1:1-4; 1Tim. 3:16)<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. El propio ap\u00f3stol Juan se\u00f1al\u00f3:<\/p>\n<blockquote><p>\u00ab1 Lo que era desde el principio, lo que hemos o\u00eddo, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida 2 (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifest\u00f3); 3 lo que hemos visto y o\u00eddo, eso os anunciamos, para que tambi\u00e9n vosotros teng\u00e1is comuni\u00f3n con nosotros; y nuestra comuni\u00f3n verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.\u00bb (1Jn. 1:1-3).<\/p><\/blockquote>\n<p>Como ver\u00e1n, ellos eran <strong>testigos<\/strong> de la historia de las cosas que eran ciert\u00edsimas respecto al Se\u00f1or Jes\u00fas (Lc. 1:1-3). Ense\u00f1aban y predicaban lo que recibieron de gracia, lo que aprendieron, lo que vieron, lo que palparon; dispuestos incluso a morir por la verdad que testificaban. Ellos nunca llamaron a las personas a creer ciegamente, pues el cristianismo b\u00edblico no es una fe ciega. Es por esto que leemos a Pablo se\u00f1alar:<\/p>\n<blockquote><p>\u00ab3 Porque primeramente os he ense\u00f1ado lo que asimismo recib\u00ed: Que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado, y que resucit\u00f3 al tercer d\u00eda, conforme a las Escrituras; 5 y que apareci\u00f3 a Cefas, y despu\u00e9s a los doce. 6 Despu\u00e9s apareci\u00f3 a m\u00e1s de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven a\u00fan, y otros ya duermen. 7 Despu\u00e9s apareci\u00f3 a Jacobo; despu\u00e9s a todos los ap\u00f3stoles; 8 y al \u00faltimo de todos, como a un abortivo, me apareci\u00f3 a m\u00ed.\u00bb (1Cor. 15:3-8).<\/p><\/blockquote>\n<p>Pablo enfatiz\u00f3 el hecho hist\u00f3rico y profetizado respecto a la muerte del Mes\u00edas (p. ej. Is. 53; Dn. 9:26); pero adem\u00e1s, hizo \u00e9nfasis en la resurrecci\u00f3n hist\u00f3rica y profetizada de Cristo (p. ej. Sal. 16:10; Jon. 2), junto con se\u00f1alar Sus apariciones tanto p\u00fablicas como privadas despu\u00e9s de levantarse de los muertos. Y no s\u00f3lo esto, sino que adem\u00e1s enfatiz\u00f3 que la resurrecci\u00f3n del Mes\u00edas es base fundamental de la doctrina cristiana, pues \u201c<em>si Cristo no resucit\u00f3, vuestra fe es vana; a\u00fan est\u00e1is en vuestros pecados.<\/em>\u201d (1Cor. 15:17). Por lo tanto, la fe cristiana llama a todo oyente honesto a evaluar la evidencia hist\u00f3rica respecto a la resurrecci\u00f3n de Cristo, para que la fe no sea catalogada de ciega, sino de hist\u00f3rica y, por tanto, verdadera; pues si Cristo resucit\u00f3 de los muertos, no podemos ser neutrales ni indiferentes, ya que \u00c9l llam\u00f3 a todos los hombres y mujeres al arrepentimiento, a creer en \u00c9l para salvaci\u00f3n y as\u00ed ser justificados en el d\u00eda del juicio (Jn. 3:16-18). Es m\u00e1s, Juan registr\u00f3 las siguientes palabras dichas por el Se\u00f1or Jes\u00fas:<\/p>\n<blockquote><p>\u00abEl que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que reh\u00fasa creer en el Hijo no ver\u00e1 la vida, sino que la ira de Dios est\u00e1 sobre \u00e9l.\u00bb (Jn. 3:36).<\/p><\/blockquote>\n<p>As\u00ed que los ap\u00f3stoles no se presentaron como gu\u00edas de una nueva religi\u00f3n jud\u00eda, ni de una nueva filosof\u00eda; sino como <strong>testigos<\/strong> de los dichos, hechos, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret, el Cristo, Dios-Hombre; el cual, subiendo a lo alto ha sido glorificado, enviando al Esp\u00edritu Santo como Testigo y Garante para morar en el esp\u00edritu de todos los que han cre\u00eddo de todo coraz\u00f3n en este anuncio (Jn. 15:26; 16:7; Hch. 2:33; 3:13-20; 1Cor. 6:17; Ef. 1:13-14). \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Establecido todo esto, queda preguntarnos lo siguiente: <strong>\u00bfD\u00f3nde tenemos nosotros hoy las cosas que ense\u00f1aron y predicaron los ap\u00f3stoles a la iglesia del primer siglo?<\/strong> Gracias al Se\u00f1or esto tiene una respuesta muy simple, pues la doctrina de los ap\u00f3stoles la tenemos registrada en las p\u00e1ginas del Nuevo Testamento. Esta secci\u00f3n \u2013junto al Antiguo Testamento\u2013 son la suma de la palabra de Dios (Sal. 119:160; 2Tim. 3:16-17; 2P. 1:19-21; Heb. 1:1-2), cuya revelaci\u00f3n es especial, textual y oficial, para todo aquel que quiera conocerle y entenderle (Jn. 17:3). Por lo tanto, al igual que los primeros cristianos, debemos tomar las Escrituras y leerlas u o\u00edrlas con <strong>perseverancia<\/strong>. Queriendo saber con diligencia las cosas que acontecieron en la vida de Jes\u00fas de Nazaret, desde Sus ense\u00f1anzas, pasando por Su muerte y resurrecci\u00f3n; para luego continuar viendo los misterios que los escritores neotestamentarios pudieron conocer y dejar registrados para nosotros. No debemos ser cristianos sin Biblia, sino de los que se toman en serio la palabra de Dios, que perseveran en su lectura y meditaci\u00f3n; que valoran la ense\u00f1anza de esta y la predicaci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica. Dios se toma en serio a los que en serio se toman Su palabra, pues es el mensaje textual e inspirado por el Esp\u00edritu Santo de Dios, para que conozcamos a nuestro Dios y a Jesucristo, Su Hijo. Como Jerem\u00edas 9:24 dice:<\/p>\n<blockquote><p>\u00abMas al\u00e1bese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehov\u00e1, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehov\u00e1.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n<p>Dios quiere que lo conozcamos y entendamos, para esto habl\u00f3 a los hombres por los profetas, concluyendo Su testimonio en el Hijo, nuestro Se\u00f1or Jesucristo (Heb. 1:1-3). Esta es la revelaci\u00f3n especial, oficial y textual de Dios, dispuesta para todos los que con coraz\u00f3n sincero lo buscan. Si el cristiano no toma las Escrituras y las considera como lo que son (la palabra revelada de Dios), entonces no conocer\u00e1 ni entender\u00e1 a su Dios y Salvador, y no sabr\u00e1 c\u00f3mo conducirse con \u00c9l. Estar\u00e1 condenado a tener opiniones sobre la verdad y no conocerla con precisi\u00f3n; caminar\u00e1 a tientas como palpando en la oscuridad, sin poder discernir correctamente la voz del Se\u00f1or; privado de la correcta madurez espiritual, entre otras cosas. La perseverancia cristiana del primer siglo respecto a la doctrina de los ap\u00f3stoles, podemos vivirla hoy en d\u00eda cuando voluntaria y responsablemente, tomamos las Escrituras. Cuando nos hacemos el h\u00e1bito espiritual de leer por lo menos un cap\u00edtulo diario de la palabra de Dios y de por vida. No pensando en esto como algo extraordinario, sino como lo normal de una vida cristiana. El cristiano que lee la palabra de Dios, no es un cristiano extraordinario, sino uno normal. En las Escrituras vemos ejemplos notables de reyes que se tomaron en serio la palabra de Dios, los animo a buscar lo que 2\u00aa Cr\u00f3nicas 17 dice sobre el rey Josafat y la lectura p\u00fablica de las Escrituras; y lo que 2\u00aa Reyes 22 nos dice sobre el rey Jos\u00edas y el hallazgo de la palabra de Dios. El s\u00f3lo hecho de leer la Biblia trajo bendici\u00f3n y discernimiento para el bienestar del pueblo; y les fue de respaldo, ayud\u00e1ndolos para alcanzar misericordia del Se\u00f1or en medio del juicio. Lo que estos reyes hicieron, fue lo normal que deb\u00edan hacer, nada extraordinario, pues as\u00ed se los orden\u00f3 el Se\u00f1or (Dt. 17:18). No podemos excusarnos de no leer, esa es una pr\u00e1ctica carnal de la que todo cristiano debe arrepentirse. No podemos excusarnos de no tener tiempo, si rest\u00e1ramos tiempo a las redes sociales o a la televisi\u00f3n, podr\u00edamos leer correctamente un cap\u00edtulo diario de las Escrituras.<\/p>\n<p>Para ya cerrar esta lecci\u00f3n, perm\u00edtanme finalizar con una historia. Me encontraba hablando de la importancia de las Escrituras y su lectura en una localidad de hermanos muy humildes. Cuando finalizamos, los hermanos prepararon r\u00e1pidamente las mesas para sentarnos a almorzar. Estaba en esto, cuando una hermana cercana a la tercera edad, se me acerc\u00f3. Me dijo que ella valoraba la palabra de Dios, pero que no sab\u00eda leer. Me qued\u00e9 congelado, en silencio, hasta que ella me se\u00f1al\u00f3 algo muy lindo. Le solicit\u00f3 a una jovencita cristiana que le ense\u00f1ara a poner en el celular la Biblia en audio y, junto con esto, le rog\u00f3 a la misma jovencita que fuera una vez por semana a leerle la Biblia textualmente (no predicar) a las hermanas que como ella, no sab\u00edan leer. Esta hermana, es una de las cristianas respetadas de aquella iglesia local del sur de Chile.<\/p>\n<p>No nos olvidemos de esto, si quieres crecer espiritualmente y madurar en la vida cristiana, precisas de la palabra de Dios, la Biblia. No s\u00f3lo necesitas o\u00edr predicaciones y ense\u00f1anzas de los ministerios de la palabra de Dios, sino tambi\u00e9n tener tu propia lectura de la Biblia. Dios mediante, la pr\u00f3xima lecci\u00f3n, hablaremos m\u00e1s de esto.<\/p>\n<hr \/>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Ya hablaremos m\u00e1s de esto en nuestra tercera lecci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abY perseveraban en la doctrina de los ap\u00f3stoles, en la comuni\u00f3n unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.\u00bb La vida cristiana del primer siglo, entre los santos de Jerusal\u00e9n, ten\u00eda como caracter\u00edstica principal el que constantemente y con absoluto compromiso, se participaba de cuatro cosas fundamentales para la vida de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-759","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-equipamiento-texto"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/equipamientocristiano.cl\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/759","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/equipamientocristiano.cl\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/equipamientocristiano.cl\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/equipamientocristiano.cl\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/equipamientocristiano.cl\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=759"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/equipamientocristiano.cl\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/759\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":831,"href":"https:\/\/equipamientocristiano.cl\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/759\/revisions\/831"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/equipamientocristiano.cl\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=759"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/equipamientocristiano.cl\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=759"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/equipamientocristiano.cl\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=759"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}